Música dormida

Música dormida
Música dormida

5 may 2015

Fragmento: Platón "La República"

"La música es la parte principal de la educación, por que el ritmo y la armonía son especialmente aptos para llegar a lo mas hondo del alma, impresionarla fuertemente y embellecerla por la gracia que le es propia, siempre que esta educación se dé como conviene, pues de otra manera produciría efectos contrarios. Un joven que ha recibido una educación musical conveniente, percibe con claridad lo que hay de imperfecto y defectuoso en las obras de arte y de la naturaleza y mientras mas le desagradan, mejor advierte y elogia la belleza que encuentra a su alrededor, dándole asilo en su alma nutriéndose de ella, por así decirlo, haciéndose un hombre de bien. Al paso que sentirá desprecio o aversión, por todo aquello que le encuentre fealdad y esto le ocurrirá desde la edad más temprana, antes de poder darse cuenta de ello por la razón. Y mas adelante, cuando llegue al uso de la razón, habrá de acogerla con alegría porque la educación que ha recibido establecerá entre él y la razón un vínculo estrecho y familiar. La música ha de tener por objeto el amor a la belleza".

Platón "La República"

15 jun 2014

De Divino Furore

"...Platón considera, como Pitágoras, Empédocles y Heráclito sostenían antes, que nuestra alma, antes de descender en nuestros cuerpos, permancecía en la morada del cielo donde, como Sócrates indica en el "Fedro", se nutría y regocijaba en la contemplación de la verdad... Pero las almas están aprisionadas en los cuerpos mediante el pensamiento y deseo de cosas terrenales... (el ascenso al mundo de las ideas) Platón llama a esta exteriorización y esfuerzo "divino frenesí." El piensa que la armonía que hacemos con instrumentos musicales y voces es la imagen de la armonía divina, y que la simetría y conjunción que surge de la perfecta unión de las partes y miembros del cuerpo son la imagen de la belleza divina. ...Pero nosotros realmente percibimos el reflejo de la belleza divina con nuestros oídos... el alma recibe las dulces armonías y números mediante el oído, y por éstos ecos es recordado despertada a la música divina que puede ser escuchada por el más sutil y profundo sentido de la mente... la música divina tiene dos facetas... una existe en la mente eterna de dios. La segunda en los movimientos y orden de los cielos por los que las esferas celestes y sus órbitas hacen una armonía maravillosa. En ambas de éstas, nuestra alma tomó parte: antes de ser aprisionada en nuestros cuerpos. Pero usa los oídos como mensajeros, como si fueran huellas en esta obscuridad. Mediante los oídos... el alma recibe los ecos de esta incomparable música, por lo que regresa a la profunda y silenciosa memoria que previamente disfruto. Toda el alma entonces se incita de deseo de regresar a su lugar adecuado, y así poder disfrutar de la verdadera música otra vez".


Idem. Carta 7. De Divino Furore. Pp. 42-48.

4 feb 2013

Jordi Savall

Jordi Savall representa un caso excepcional en el panorama de la música actual. Hace más de treinta años que da a conocer al mundo maravillas musicales abandonadas en la oscuridad de la indiferencia: periodo en que las investiga, lee, dirige e interpreta con su viola da gamba, todo un repertorio esencial que él devuelve a los amantes de la música.

La viola da gamba, instrumento de un refinamiento más allá del cual sólo había silencio, a excepción de su "happy few" (círculo íntimo) que la reverenciaba, es dado a conocer de forma profusa por Jordi Savall a través de sus tres grupos musicales Hespérion XXI, La Capella Reial de Catalunya y Le Concert des Nations, fundados junto a Montserrat Figueras, con los que explora y crea un universo de emociones y belleza, y las proyecta internacionalmente. Así da a conocer, además de la viola da gamba a las músicas olvidadas, al acreditarse también como uno de los principales defensores de la música antigua.

Jordi Savall es una de las personalidades musicales más polivalentes de su generación. Sus diversas y variadas actividades como concertista, pedagogo, investigador y creador de nuevos proyectos,  tanto musicales como culturales, le sitúan entre los principales artífices de la actual revalorización de la música histórica. Con su fundamental participación en la pelícual de Alain Corneau Tous les Matins du Monde (premio César a la mejor banda sonora), su intensa actividad concertística (140 conciertos al año), discográfica (6 grabaciones anuales) y con su creación de Alia Vox -su propio sello editorial-, demuestra de manera contundente que la música antigua no tiene que ser necesariamente elitista y que interesa a un público cada vez más joven y numeroso.

Con tan solo seis años de edad, Jordi Savall inició su formación musical; comenzó a cantar en el coro de niños de Igualada (Barcelona) su ciudad natal, y completó sus estudios musicales con la carrera de violonchelo, que finalizó en el Conservatorio de Barcelona en 1964. Un año después, inició de forma autodidacta el estudio de la viola de gamba y la música antigua (Ars Musicae), continuó su perfeccionamiento desde 1968 en la Schola Cantorum Basiliensis en Suiza. En 1973 sucedió a su maestro August Wenzinger, y colaboró en esa institución durante muchos años en la impartición de cursos y clases magistrales. A lo largo de su carrera ha grabado más de 170 CD´s, el más reciente de ellos, L´orchestre de Louis XV, Suites d´Orchestre, publicado por Alia Vox.

Entre las distinciones que ha recibido destacan Officier de I´Ordre des Arts et Lettres (1988), la Creu de Sant Jordi (1990), Músico del año por Le Monde de la Musique (1992) y Solista del Año de las Victoires de la Musique (1993); Medalla de Oro de las Bellas Artes (1998), Miembro de Honor de la Konzerthaus de Viena (1999); Doctor Honoris Causa por la Université Catholique de Louvain (Bélgica) , 2000), por la Universitat de Barcelona (Catalunya; 2006) y por la Universidad de Evora (Portugal, 2007); Victoire de la Musique a su trayectoria profesional (2002), Medalla d´Or del Parlament de Catalunya y Premio de Honor de la Deustchen Schallplattenkritik (2003). Asímismo, le han sido otorgados varios Midem Classical Awards (1999 y 2000; 2003 al 2006 y 2010), en cuya edición 2006, el álbum Don Quijote de la Mancha fue galardonado en la categoría Música antigua, y también fue elegido Disco del año.

En el 2008 Jordi Savall fue nombrado Embajador de la Unión Europea para el diálogo intercultural y de manera conjunta con Monstserrat Figueras, fue investido Artista para la Paz, dentro dle programa Embajadores de Buena Voluntad de la UNESCO. Al año siguiente fue nombrado de nueva cuenta Embajador del año 2009 de la Creatividad y la Innovación, por la Unión Europea. Pro su parte el Consell Nacional de la Cultura i de les Arts de Catalunya, le otorgó el Premio Nacional de Música.

en 2010, el libro-disco Jérusalem, la Ville des deux Paix, recibió el premio al mejor disco de música antigua. En compañia de Montserrat Figueras, Jordi Savall recibió el Prix Méditerranée otorgado por el Centre Méditerranéen de Littérature en Perpignan, así como el Premio de la Paz en Alemania. En este mismo año, Jordi Savall recibió el Premio de la Música como mejor intérprete solista por el disco The celtic Viol, de la mano de la Real Academia de las Artes y de las Ciencias de la Música. De igual manera, recibió el Praetorius Musikpreis Niedersachsen 2010 de la Baja Sajonia.

En 2011, el libro-disco Dinastía Borgia Iglesia y poder en el Renacimiento, recibió el premio Grammy en la categoría Best Small Ensemble Performance, así como Mejor disco de Música Antigua (ICMA), Recientemente recibió el grado Commandeur des Arts et des Lettres del Ministerio de Cultura francés y fue galardonado en el premio Léonie Sonning Music 2012.

Palacio de Bellas Artes

13 ago 2012

Carta a Una Vieja Enemiga


Nada estimada y siempre repudiada Soberbia:
Después de mucho tiempo he vuelto a toparme de bruces contigo. ¡Qué desagradable experiencia! Te he visto asomar en los rostros de ¡tan tiernas criaturas! Criaturas que al recibir la desinteresada corrección de quien - aunque sólo sea por albergar la experiencia que los años de ejercicio de la profesión otorgan – tiene estatus de docente, han dibujado en su faz un incomprensivo gesto de desprecio, regalándole a continuación una mirada que fulminaría al mismísimo Titán. Y ese es el resultado de tu tan malintencionado consejo. Ante tal situación uno se encuentra poco menos que inerme y tiene que asistir con tristeza al lamentable espectáculo de aquellos que – creyéndose en posesión de la verdad absoluta, es decir, perfectos en la perfección nunca alcanzable – continuamente se ponen en evidencia y se someten al más absoluto de los ridículos. Y es triste porque uno es consciente de que en realidad no es culpa suya, sino tuya.

¡Qué mala eres! ¡¡¡Que mala!!! Has asentado tus reales en el alma de los más débiles. En el alma de aquellos que queriendo engrandecer sus conocimientos a base de no poco esfuerzo – al menos así me parece – bajan la guardia y te dan ocasión de hacer de las tuyas. Y uno se siente tentado de tirar la toalla. Pero no he de hacerlo.

Tú ya me conoces. Yo también comencé a ser víctima de tus artimañas. Yo también creí saber más que nadie. La vida sin embargo me dio el regalo de encontrar a tiempo a esos seres bienintencionados, sabios, venerables, que con claridad meridiana me mostraron mis abundantes carencias y mis escandalosos errores: mis profesores. La experiencia me costó, no obstante, no pocos disgustos y pataletas. ¿Cómo era posible que después de tanto esfuerzo, y de poner a trabajar mis múltiples potencialidades, todo se viera reducido a un sinnúmero de desaciertos que, lejos de ser validados, tenían que ser corregidos?¿Cómo era posible que no se me rindiese la pleitesía merecida por todos los logros obtenidos después de mi dilatada experiencia como autodidacta? ¿Quién se creía ese "profesorzucho" de "tres al cuarto" que era? ¿Con qué derecho me decía lo que me estaba diciendo? ¿Como osaba corregirme a mí que ya había alcanzado las más altas cotas de la sublimidad? ¡Pobre estúpido Narciso adolescente que no hacía caso al Eco de la experiencia! Afortunadamente recibí el rayo iluminador de la humildad a tiempo que me hizo agachar las orejas y aceptar de buen grado las afectuosas reconvenciones de mis maestros. Y digo bien: maestros, porque no sólo actuaron con el conocimiento que poseen los buenos profesores, sino con la sabiduría que caracteriza a los maestros. Y así me libré de tus afiladas garras, aunque todavía te veo de vez en cuando rondando por mis predios. No he de exponerme nuevamente a tus manejos. Las cicatrices de las heridas recibidas en el campo de batalla me recuerdan lo que permanentemente me estoy jugando. Hace tiempo que me percaté de que se puede aprender hasta del más analfabeto, cuánto más de un colega o de un profesor. Que nadie es despreciable por su ignorancia, ya que sólo tiene un hueco por rellenar. ¡¿Quién soy yo para juzgar el grado de conocimiento ajeno?! Más lamentable es la actitud de aquel que se niega a aprender.

Te conmino a que liberes a esas almas cándidas de tus malas artes y dejes de lastrar sus vidas para que puedan volar libres hacia el horizonte del CONOCIMIENTO y así abandonen ese mundo virtual que hoy habitan, ese espejismo que nunca saciará su sed. No vaya a ser que de tanto mirarse en el estanque terminen, como Narciso, convertidos en flor, aunque marchita.

No me queda sino despedirme, albergando la esperanza (¡que quimera!) de no volver a encontrarme contigo. Ahora bien, que como te vuelvas a cruzar en mi camino no te las prometas muy felices. ¡Que por ahí te pudras!

Nada atentamente: Miguel A. Gutiérrez (Guitarrista)
Baza, Curso 2007 - 2008.

4 ago 2012

El Nuevo Mundo Sones y Folías Criollas

Las músicas implantadas en América, que conocemos a través de la representación escrita que ha llegado hasta nuestros días, semejan a primera vista una copia de las músicas europeas renacentistas y barrocas. Hay sin embargo en la mayoría de ellas el sello americano, la forma cómo los criollos y mestizos de un continente conquistado por la Corona de Castilla interpretaron a su manera lo que les llegaba de la metrópoli. Esta marca particular deriva, en su mayoría de los maestros de capilla americanos, de la incorporación abierta o velada de lo que resonaba en las calles y en las plazas, o bien, del uso de formas religiosas y profanas, como el villancico y los romances acompañados. Era una usanza forjada en el mestizaje, en donde las formas musicales europeas fueron adoptadas por los indígenas y por las mezclas raciales y culturales de muy diverso tipo: las llamadas castas y los criollos americanos. Eran músicas de contacto que creaban, al estallar y recomponerse, nuevos acentos y cadencias, apegadas a la poética de las hablas locales. La "cultura de conquista" insistirá en solidificar y regularizar estas formas en ejemplos esenciales de hermosa simplicidad y regularidad, lo que explica también una evangelización exitosa fuertemente acompañada de la música y de las representaciones teatrales...

En la Nueva España, por ejemplo, las estrategias culturales de estos distintos grupos sociales (inmersos en complejos procesos de fusión, hibridación y síntesis) tuvieron siempre que ver con las identidades adoptadas y con la forma como compitieron por convertirse en portadores de la cultura hispánica. Fue así como se combinaron herencias americanas y africanas con préstamos europeos medievales, renacentistas y barrocos. La imitación y la adaptación ayudaron entonces a crear ese sello particular, inmerso en una música colectiva y anónima que había llegado así de la península, arrastrando todavía los modos antiguos y las reminiscencias árabes o judías anteriores a la regularización y occidentalización de los modos y las afinaciones. Y al igual que en "los Reinos de Castilla", en América se crearon pautas locales para representar lo "español", lo "indio" y lo "negro"; al mismo tiempo que se generalizaban instrumentos de percusión, de alientos y de cuerdas y sus adaptaciones locales (arpas, vihuelas, violines, guitarras, flautas, etc.), y se adaptaban ritmos y maneras de interpretación: como los estilos rasgueados y punteados en las guitarras, vihuelas y bandolas; o como los conjuntos de guitarras de diferentes tamaños que en su conjunción creaban posibilidades mayores de las del instrumento solista. Es así como innumerables rasgos de la música antigua, renacentista y barroca se siguen perpetuando en la construcción, la ejecución, las afinaciones, los modos de acometer el canto y la rítmica de la música popular de la América española.

Zarabandas, tocotines, zambapalos y chaconas eran ya comunes en la Nueva España del siglo XVI (como las "zarabandas a lo divino" que le valieron un proceso inquisitorial a Pedro de Trejo, en Michoacán en 1569), y desde principios del XVII, cuando el compositor portugués Gaspar Fernandes (1570-1629), maestro de capilla de la catedral de Puebla componía una "zarabanda tengue que tengue, zumba casú cucumbé"; sus canciones del ciclo de Amarilis, musicalizando a Lope de Vega, eran entonadas por el prior del convento de Santo Domingo del puerto de Veracruz, como lo refiere Thomas Gage en 1626. Fragmentos enteros de variados "guineos", "zarambeques", "muecas" y "cumbés" quedaron entonces, y hasta hoy, cristalizados en estribillos y coplas de los sones y del cancionero popular mexicano.

El mundo atlántico, el que vertiera aguas y mercaderías en los puertos de esa América, sigue vivo en los canarios, las guabinas, los pajarillos, las jácaras y corridos, los fandangos, morenas, peteneras y villancicos. La poesía sabida e improvisada expresa también a su manera las formas poéticas del Siglo de Oro: décimas espinelas, cuartetas octosílabas, romances, octavas reales, seguidillas y villancicos hexasílabos. Hay pues una constante recreación (y libertad en el uso creativo de los elementos) que preservó las formas del pasado y que se afirma notoriamente en los cantos responsoriales que van de las músicas de capilla y de los villancicos indianos, a los guaguancós afrocubanos (en donde secuencias rítmicas de claro origen africano se combinan con formas poéticas que provienen de la musicalidad y rima de la lengua castellana). Hay además, como en la poesía de Sor Juana Inés de la Cruz, nanas con reminiscencias árabe-andaluzas traducidas al náhuatl. O bien, vestigios, sedimentos y fragmentos de romances y tonadillas escénicas formando parte de nuevas acomodaciones, como en las "diferencias" o variados modos de acompañar en arpas y guitarras la melodía de un romance o las cadencias de un son, glosándola, renovándola o improvisándola "a la manera de la tierra"; hasta constituir nuevos géneros y dar paso a originales variaciones. Los "sones de la tierra" novohispanos, que anteceden a la diversidad del son mexicano, conservan así mucho de las orquestaciones coloniales, de los giros tradicionales que en este disco se hermanan (en particular, sones de Veracruz, la Huasteca y Guerrero) con las folías, jácaras, jotas y fandangos, tan particulares de las músicas peninsulares de siglos pasados.

Este disco, fruto de los nuevos encuentros, refleja en su continuo de sones, folías criollas y tablaturas antiguas, una permanente globalización, la que ha recorrido como un viento constante los territorios peninsulares y americanos, la que obliga aquí a una nueva lectura y a una original exploración de nuevas posibilidades que nos remiten a la tradición y al pasado. Reflejos encontrados que se expresaron en representaciones y teatralidades identitarias, aires de ambas orillas -cantares de ida y vuelta- que todavía nos transmiten el "ruido de fondo" de los orígenes de un universo común en permanente transformación y cambio.

Antonio García de León